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I.E.S. Juan de la Cierva y Codorniu

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Alba Martínez de BACHILLERATO INTERNACIONAL, becada "Ortega y Gasset" en la UIMP

Santander, semana del 18 al 24 de agosto de 2018. 99 almas con sueño, como decimos nosotros, vivimos una experiencia inolvidable: el XVIII Aula de Verano “Ortega y Gasset”. Se trata de una beca cuyo objetivo es premiar a los 100 mejores expedientes de Bachiller de toda España (la nota de corte este año se ha quedado en un 9’94) con una semana a gastos pagados durante el verano de después de 2º de Bachiller. Está organizado por la UIMP en su impresionante sede de Santander: el Palacio de la Magdalena, residencia de verano del rey Alfonso XIII. Y como no podía ser de otra forma, nos trataron como a auténticos reyes y reinas. La mayoría nos alojamos en el palacio, mientras que unos pocos fueron a las caballerizas. Las habitaciones eran dobles, pequeñas pero acogedoras, y muy bonitas, con su vestidor y baño propio. Pero lo mejor de todo era el entorno.


Situado en lo alto de la Península de la Magdalena, al mirar por las ventanas de cualquier zona del palacio veías el mar por debajo de los acantilados y un paisaje verde precioso, muy distinto a lo que estamos acostumbrados en Murcia. Me fue inevitable salir a correr un par de días para conocer la zona y el Faro que se encontraba a unos 5 km del palacio, aunque me costó unos madrugones importantes. La verdad es que nadie durmió demasiado esta semana, pero las 24 horas del día se nos quedaban cortas para todo lo que queríamos hacer.

El sábado 18, cuando llegamos en manada a Palacio (casi todos los murcianos nos conocíamos de antemano o nos conocimos en el tren, y también encontramos a unos cuantos albaceteños, andaluces y gallegas), estábamos deseando explorar la zona. Nos sentíamos muy privilegiados, puesto que mientras la gente hacía largas colas para visitar una pequeña para del palacio, nosotros teníamos pase VIP para recorrer todos sus pasillos y escondrijos a cualquier hora del día (o de la noche, si encontrabas la manera de que las tablas del suelo no rechinasen al pisarlas). Además, ese fin de semana teníamos la libertad de hacer lo que quisiéramos, sin tener que preocuparnos por otros horarios que los de las comidas.

Así, durante sábado y domingo nos pateamos la Península de la Magdalena y sus alrededores, además del centro de Santander. Visitamos el zoo que está al lado del palacio, en el que hay focas y pingüinos prácticamente al aire libre; nos bañamos en la Playa de los Bikinis, también situada a dos pasos del palacio, y nos hicimos muchas (pero muchas) fotos; descubrimos la actividad nocturna de la capital cántabra… Además, el domingo por la tarde tuvimos un paseo en barco por toda la bahía, en el que pudimos ver nuestra “casa” desde otra perspectiva, muy imponente sobre los acantilados.

El lunes comenzaron las presentaciones. Nos dividieron en dos grupos para que cupiésemos mejor en las aulas y pudiésemos hacer todas las preguntas que nos surgieran sin desesperarnos porque no se acababan nunca (lo cual sucedió, por lo que imaginad si hubiésemos estado los 99 juntos en todas las charlas). En muchas de ellas se abordaban temas que no entran en el temario de Bachillerato normal, pero de los cuales yo sí que tenía conocimiento gracias al Bachillerato Internacional, por lo que me resultó mucho más sencillo seguir las ponencias que si no hubiese escuchado hablar nunca de ello. Ya tan pronto comienzo a ver los frutos de haber estudiado en este programa tan especial. Como no quiero aburriros con detalles sobre las presentaciones, os pongo una fotito del programa que seguimos con los títulos y nombres de los ponentes.

Por la tarde fuimos a ver un espectáculo muy contemporáneo y original, con objetos, vídeos en directo, maquetas… No es posible describirlo, es algo que hay que ver para entenderlo, o al menos intentarlo, ya que hace reflexionar profundamente sobre la situación del ser humano. Después cenamos en el campus de Las Llamas y, ya cada uno por su cuenta, fuimos al Festival de las Naciones, que dio la casualidad de que estaba en Santander en ese momento. Este consistía en una especie de mercadillo medieval en el que cada puesto correspondía a un país, y había comida, objetos en venta, espectáculos… Fue muy entretenido, y nos arrepentimos de haber cenado, porque la comida de cada puesto tenía mejor pinta que la del anterior.

El resto de la semana fue parecido. Por la mañana teníamos dos presentaciones, una a las 10h y otra a las 12h, y por la tarde la última del día a las 16h. El martes por la tarde hubo una actividad literaria opcional con la escritora Samanta Schweblin, pero nosotros preferimos salir de compras por el centro de Santander, y visitar la zona del Sardinero después. Esa noche cenamos en el Festival de las Naciones y volvimos paseando a Palacio. El miércoles por la tarde no hubo ponencia, sino que visitamos las cuevas de El Soplao, a una hora más o menos de Santander. Por la noche, otra actividad cultural, un concierto un tanto diferente a lo que estamos acostumbrados de María Arnal y Marcel Bagés. Juegan con los sonidos, la voz, el volumen y la letra para sorprender y hacer sentir al oyente gran cantidad de sensaciones.

El jueves, además de las 3 ponencias correspondientes, tuvimos un ensayo del protocolo a seguir para recoger los diplomas al día siguiente en el cierre del curso, y asistí a una charla opcional sobre el futuro de la alimentación, muy interesante. Por la noche dimos un paseo por la playa

Y así llegamos al último día de ponencias. Tras la de las 10 nos llevaron al Paraninfo de la Magdalena, donde tendría lugar la investidura de Doctor Honoris Causa a Francisco Mojica, el cual expuso sus hallazgos durante esa sesión. Fue un auténtico honor poder asistir a dicho evento, puesto que es algo muy exclusivo y contiene un protocolo muy exhaustivo. Para finalizar el acto, nos fueron entregados los diplomas acreditativos del curso, siendo llamados uno a uno para que personalidades como el propio Mojica o el rector de la UIMP nos los entregasen. Aquí acababa el curso oficialmente, aunque no nos íbamos hasta el día siguiente. La tarde y la noche estuvieron llenos de lágrimas por tener que despedirse, y el sábado lo empezamos viendo el amanecer desde el acantilado sobre el que se sitúa el Palacio de la Magdalena. Tras muchas despedidas, emprendimos el largo viaje en tren de vuelta a casa.

Ha sido una semana de poco dormir, pero de mucho vivir y sentir. Para mí ha supuesto una de las mejores experiencias, ya que hemos podido interactuar con investigadores y exponentes muy destacados y relevantes en su campo, además de con compañeros con los que me he entendido a la perfección,al haber vivido situaciones parecidas en cuanto a estudios e incluso vida personal. Además, tengo claro que no es un adiós, sino un hasta luego, ya que tarde o temprano nos reencontraremos en otros eventos.

Para terminar, quiero agradecer a la UIMP la oportunidad que nos da de vivir esta experiencia, que ha sido tan maravillosa para todos, y animar a futuros alumnos a pedir la beca “Ortega y Gasset”, como ya he dicho, una de las mejores de toda España.

Palacio de la Magdalena
Palacio de la Magdalena
Murciano & Co en el tren
Murciano & Co en el tren
Muelle en la playa de los bikinis
Muelle en la playa de los bikinis
Murcianos en el hall del palacio
Murcianos en el hall del palacio
Entorno de las cuevas del Soplao
Entorno de las cuevas del Soplao
Folleto sobre María Amal y Marcel Bagés
Folleto sobre María Amal y Marcel Bagés
Transcurso de las ponencias
Transcurso de las ponencias
Alba Martínez de BACHILLERATO INTERNACIONAL, becada Alba Martínez de BACHILLERATO INTERNACIONAL, becada
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